Los caminos del indio, desde Fortín Heredia a Trenque Lauquen, hay una antigua rastrillada, llamadas “Rapú”, que solían tener hasta 300 metros de ancho por el paso de los arreos de ganado, que iban al norte, hasta el Rio IV, Córdoba, y rumbo a Santa Fe, y al sur hasta las tolderías de Pincén, y desde allí más al sur, hasta los límites con Chile. Las rastrilladas o surcos paralelos y tortuosos que con sus constantes idas y venidas, han dejado los indios en el campo, es un surco parecido al dejado por una carreta, suele ser un camino ancho y sólido, salirse de él, se puede caer en un guadal, terreno blando y movedizo, en el que caballo y jinete es factible quedar enterrados. El caballo del indio es una especialidad de la pampa, es el único que puede cruzar el desierto con todas sus dificultades, (Lucio V. Mansilla, “Una excursión a los indios ranqueles”)

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